Las plantas de interior son mucho más que un elemento decorativo. Muchas especies poseen una capacidad científicamente demostrada de absorber compuestos orgánicos volátiles tóxicos, emitidos por muebles, pinturas y detergentes. El conocido programa de investigación de la NASA sobre la calidad del aire demostró que ciertas plantas domésticas, bien elegidas, son capaces de reducir la concentración de formaldehído, benceno o tricloroetileno en espacios cerrados. Aquí tienes cinco especies que merece la pena conocer.
1. Sansevieria — la planta para los más ocupados
La sansevieria, conocida popularmente como lengua de suegra, es una especie extraordinariamente resistente al descuido. Basta con regarla cada dos semanas, y crece perfectamente incluso en estancias con luz limitada. Un dato curioso es que, a diferencia de la mayoría de las plantas, la sansevieria sigue produciendo oxígeno también de noche, por lo que resulta ideal para el dormitorio. Absorbe el formaldehído que desprenden los muebles de aglomerado y las moquetas.
2. Espatifilo — elegancia y eficacia
El espatifilo destaca por sus hojas de color verde oscuro y sus delicadas flores blancas. Es uno de los filtros naturales de aire más eficientes que existen: absorbe amoniaco, benceno, formaldehído y tricloroetileno al mismo tiempo. Prefiere ubicaciones en semisombra y un sustrato regularmente húmedo. De vez en cuando conviene limpiar el polvo de sus hojas, lo que mantiene toda su capacidad filtrante.
3. Epipremnum — la hiedra indestructible
El epipremnum, también llamado potos o hiedra del diablo, es una planta casi imposible de matar. Crece con fuerza, cayendo vistosamente desde estanterías o trepando por tutores. Absorbe formaldehído y monóxido de carbono del ambiente. Tolera tanto ubicaciones luminosas como en sombra, y necesita un riego moderado. Se adapta a la perfección a la cocina y al baño, donde la humedad es más alta.
4. Aloe vera — un doble beneficio
El aloe vera es una planta de doble uso: además de purificar el aire de formaldehído y benceno, su gel posee numerosas propiedades para el cuidado de la piel. Prefiere una ubicación luminosa y un riego poco frecuente: una vez a la semana en verano y una vez cada dos semanas en invierno. Se reproduce con facilidad: la planta madre genera regularmente brotes laterales que pueden separarse y plantarse en macetas nuevas.
5. Drácena — esbelta y eficaz
La drácena es una planta de porte esbelto y llamativo, que existe en numerosas variedades, desde la compacta drácena marginada hasta la imponente drácena fragante. Destaca por su gran eficacia en eliminar tricloroetileno y xileno, sustancias que liberan barnices, pegamentos y disolventes. Le gusta la luz brillante pero indirecta y una humedad moderada del sustrato. Conviene evitar exponerla a la luz solar directa, que puede dañar sus delicadas hojas.